domingo, 17 de junio de 2018

SIKURIS DE TAYPI AYCA – ITALAQUE



“Por mucho tiempo tuve la ocasión de escuchar interpretaciones por conjuntos musicales que trataron de imitar a los famosos Sikuris de Italaque, muchos de ellos de larga trayectoria artística se acercaron bastante a lo autentico; algunos figurando como compositores, otros como recopiladores, no faltaron quienes acomodando letras sin ningún sentido poético, convirtieron bellas melodías en vulgares y trillados huayños, perdieron de este modo su pureza original. Pocas veces han llevado al disco interpretaciones autenticas de los verdaderos compositores y propietarios de esta música, que jamás reclamaron Derechos de Autor. Ni siguieron juicio a nadie. Ellos vivieron en el anonimato caracterizándose por su humildad, pero han sabido conservar su trono señorial asistiendo en otrora a grandes festivales y eventos internacionales donde ganaron los primeros lugares. Críticos valoraron su obra y autoridades quisieron premiar sus interpretaciones, construyendo una Escuela Normal de Música Autóctona en el pueblo de Italaque”, con estas palabras las cantautora italaqueña Chela Rea Nogales presenta el disco “Sikuris de Italaque Taypi Ayca  difundido en el año 1968.


En estas palabras encontramos el atisbo inicial de lo que hoy la Ley  530 de Patrimonio Cultural de Bolivia declara como Patrimonio Material e Inmaterial a los Tesoros Humanos Vivientes que “Son personas que encarnan, en grado máximo, las destrezas y técnicas necesarias para la manifestación de ciertos aspectos de la vida cultural de un pueblo y la perdurabilidad de su patrimonio cultural inmaterial y material”

Nemecio Huanacu Calamani Representante de los Sikuris Mallkus de Taypi Ayca – Italaque en su Tesis de licenciatura en Derecho titulada “Mecanismos Jurídicos para la Reivindicación y Registro de los Derechos de Autor Sikuris de Taypi Ayca – Italaque” sobre el patrimonio cultural y los Tesoros Humanos Vivientes afirma: “Los Sikuris de Taypi Ayca – Italaque, como organización comunitaria representa al conjunto de personas que se organizan a partir de un factor común, en este caso la conciencia de una necesidad o perspectiva que se tiene para la preservación de su patrimonio inmaterial  como parte de sus saberes ancestrales y que en este caso se materializa a través del interprete como patrimonio material o Tesoro Humano Viviente. Para esto el Estado debe prestar la colaboración necesaria y el reconocimiento especial a los gestores y difusores de los valores que hacen a los Sikuris de Taypi Ayca – Italaque”

La Organización de las Naciones Unidas para Educación, la Ciencia y la Cultura UNESCO en sus Directrices para la creación de sistemas nacionales de “Tesoros Humanos Vivos”, menciona: “Los Tesoros Humanos Vivos son individuos que poseen en sumo grado los conocimientos y técnicas necesarias para interpretar o recrear determinados elementos del patrimonio cultural inmaterial.   Corresponde a cada Estado Miembro escoger un título adecuado para designar a los depositarios de conocimientos y técnicas, siendo indicativo el título de “Tesoro Humano Vivo” propuesto por la UNESCO”

Siendo sus objetivos:
“(i)   El primer propósito del establecimiento de sistemas nacionales de Tesoros Humanos Vivos es preservar los conocimientos y las técnicas necesarios para la representación, ejecución o recreación de elementos del patrimonio cultural inmaterial de gran valor histórico, artístico o cultural.

(ii)   En el marco del sistema, aparte del reconocimiento público se adoptan medidas, por ejemplo, en forma de ayudas o subvenciones especiales a favor de los Tesoros Humanos Vivos, de manera que puedan asumir sus responsabilidades en la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial que les corresponda. Estas medidas tratan sobre todo de lograr:
1. la perpetuación y el perfeccionamiento de sus conocimientos y técnicas;
2. la transmisión de sus conocimientos y técnicas a las jóvenes generaciones mediante programas de formación formal o informal;
3. la contribución a la producción de documentos y archivos del patrimonio cultural inmaterial en cuestión (grabaciones audio o vídeo, publicaciones, etc.)
4. la difusión de sus conocimientos y técnicas;
5. cualquier otra misión que pudiera serles encomendada.

(iii)   El sistema debería alentar también a los jóvenes a adquirir los conocimientos y las técnicas requeridos para interpretar o recrear elementos del patrimonio cultural inmaterial, proporcionándoles el reconocimiento y la audiencia del público a escala comunitaria, nacional o internacional”

Con estos antecedentes y en ese sentido,  corresponde al Gobierno Municipal de Mocomoco, al Gobierno Departamental de La Paz y al Gobierno Central declarar a los Grandes Maestros Interpretes de los Sikuris Taypi Ayca– Italaque como Patrimonio Material e Inmaterial como Tesoros Humanos Vivientes.

 Por: Boris Bernal Mansilla.

domingo, 27 de mayo de 2018

El Siku


En Puno la música adquiere preponderancia, diversidad y difusión. Entre los Aerófonos empleados en la música puneña, el SIKU corresponde sustancialmente al ámbito originario, a propósito del concurso llevado ayer – autóctono de expresión Quechua o Aimara; siendo asimilado por expresiones mestizas o urbanas, formando parte de grupos que interpretan diversas modalidades (estilos) según la zona (lugar), inserción que significó un largo proceso sociocultural a finales del siglo XIX, y con una efervescencia incomparable en relación a otros géneros musicales, rebosando fronteras la melodía sikuriana.
En la fabricación de los Sikus, el trabajo de artesanos y constructores tradicionales es relevante en la Región Puno, en las provincias de Huancané, Moho, Juliaca, Puno; así mismo, existen constructores que han otorgado importancia a la fabricación de este instrumento Altiplánico en otras regiones del Perú y Bolivia.
El Siku como expresión de la cultura musical andina, posee un poder expresivo inigualable, se muestra vigente y desafiante ante los estereotipos genéricos y moldes musicales “estandarizados” a través de los medios de comunicación y la “moda del folklore”. El sonido del siku, sus estilos de interpretación, sus funciones sociales de espíritu colectivo, entre otros factores, ubican a este instrumento como representante de la cultura Quechua – Aimara fuertemente identificada con sus manifestaciones estéticas, espirituales y sociales.
La disposición clásica del instrumento musical en ARCA de siete hileras, IRA de seis hileras cerrados por uno de sus extremos y simplemente abiertos por el otro (varían la cantidad de hileras según el estilo – modalidad que se interpreta). El sikuri genera un proceso de interacción del aire y produce el sonido al igual de los instrumentos aerófonos (flautas, quenas, pitos, etc.).
La materia prima del siku son las cañas, y este material es manejable porque permite construir el instrumento en la tonalidad que el Luthier prefiera, en consideración al estilo – modalidad para lo que se utilizará; está característica está determinado por la longitud del tubo para producir una nota por su disposición acústica. La física del sonido, refleja esta aproximación, para afinar correctamente los tubos del siku, cortan cada tubo a una longitud superior a las obtenidas procediendo después al ajuste de la afinación.
El término caña tiene varias significaciones, en la música: “caña” es la lengüeta fina de madera que vibra para producir música, la “caña Flamenco” es un palo del flamenco muy apreciado por la zona, la “caña rociera” (es un instrumento musical tradicional de Andalucía – España).
En la naturaleza tenemos la “Caña Vegetal” que son los tallos cilíndricos, que se presentan en las siguientes especies: 
- Hierba caña.– Es una planta valorado por sus propiedades medicinales (acelera la menstruación, y calma los dolores que la preceden)
-La caña castilla.– Son cañas duras, generalmente huecas, por lo común son plantas muy altas, forman macollos densos, con tallos erectos y sin ramificación basal.
-El bambú.– Las “Bambusoideae” poseen tanto plantas herbáceas como leñosas, y están presentes de manera natural en todos los continentes a excepción de Europa.
-La caña coligue.– perteneciente a la subfamilia de los bambúes (Bambusoideae). Crece en zonas húmedas de los bosques templados del suroeste de Argentina, Bolivia y del sur de Chile.
-Caña de Azúcar.– Es una planta proveniente del sureste asiático. La expansión musulmana supuso la introducción de la planta en territorios donde hasta entonces no se cultivaba.
-Caña (bebida), bebida alcohólica realizada a partir de la caña de azúcar, similar al ron blanco.
En el mundo se han empleado diversos tipos de CAÑA – tubo, en Europa se han fabricado desde Grecia al Pirineo con tubos de caña mediterránea, en Sud América usan caña de muy finas paredes y gran distancia y en la China y sudeste asiático con bambú, etc.
Hasta las dos últimas décadas, las cañas para fabricar los sikus en la Región Puno, eran provenientes de la provincia de Sandia, lamentablemente este vegetal, está en extinción, efecto de la incursión de otras actividades en la zona. Actualmente, la caña es proveniente de Cusco y Bolivia, dada la demanda que genera la actividad musical en el altiplano.
Instrumentos de Trabajo
Son: limas, lija, sierra fina o una navaja, tijeras y demás herramientas de carpintería.
Afinación
En el Puno, fundamentalmente se usan cañas de castilla y bambú, que pasa por una selección rigurosa de las cañas que deben tener paredes finas, resistencia, sensibilidad a la vibración, diámetro perfecto y seco.
Se cortan los tubos aprovechando los nudos para el lado cerrado, manejando la distancia más larga recortando el borde hasta conseguir la nota elegida, perforando los nudos intermedios con una varilla de metal, broca larga de pared etc. Es parte del proceso la refinación de las zonas de los nudos por el interior con un bastón adicionado con limas o lija. Existen constructores que utilizan cera, vela, parafina, plastilina, masilla, que permite precisar y fijar la nota.
Los diámetros de los tubos dependen de la longitud de la caña, variando el diámetro desde 1 cm para los tubos más agudos hasta 1.5 – 1.6 cm, para los medianos y hasta 2.5 cm en sikus muy bajos. Cada zona tiene una particularidad, en cuanto al diámetro de corte de una tropa de sikus, hecho que no permite dar una relación longitud/diámetro determinada.
Una vez que las cañas ya están atadas (Arka – Ira), se procede la afinación final, de modo que se evita las alteraciones y/o fallas en la afinación; sin embargo algunos constructores tienen la habilidad de hacerlo inversamente. La fijación del sonido en el siku es relativo, porque interviene varios factores en la producción del sonido por el sikuri, como la posición de los labios, el ángulo de sujeción, y la forma de soplar o producir el sonido, que afectan la afinación de los instrumentos.
En todo los instrumentos musicales, el material utilizado para su fabricación está condicionado por el clima y la zona, donde los constructores prevén este aspecto, para evitar deterioro del instrumento, o alteraciones en la afinación; en el siku influye las variaciones de temperatura y de deshidratación, que debe ser controlada. Cuando la caña emite un sonido más agudo que el deseado; en este caso, se regula temporalmente su afinación, con la incorporación en el tubo con arenilla, semillas, arroz, o simplemente pequeñas piedras.
Armado de los Tubos
Cada constructor tiene una estilo propio en el acabado final de un Arca o Ira, por lo general se atan entre sí o a una o varias piezas transversales de la misma caña, se fijan por medio de unas tiras de mimbre que rodean los tubos y que son apretadas contra estos por medio de cuerdas finas, fijación que permite relativa movilidad de las cañas que sirven para alinearlos a gusto del sikuri. En la zona de Huancané, son atados a láminas de caña en forma longitudinal.
Los hilos que se utilizan son variados: Lana natural o artificial, algodón, nylon o seda, dependiendo del material de la caña (castilla, bambú u otros), además se debe tomar en cuenta las variaciones de temperatura, cuando se arman los sikus que serán de uso en zonas cálidas, el Siku va atado con cierta tensión, en cambio cuando la temperatura es baja (frío), se atan sin presión, para evitar el estrangulamiento de las cañas, que comúnmente se presentan cuando revientan las cañas.