domingo, 28 de septiembre de 2014

sábado, 17 de mayo de 2014

El sikuri en la fiesta de las cruces de Huancané


La Festividad de la Santísimas Cruces de Mayo es una de las solemnidades religiosas más trascendente de la provincia de Huancané y la región Puno, cuya particularidad en comparación al resto de celebraciones radica en su personaje emblemático: El sikuri.

En Huancané, los alferados de la fiesta de las seis cruces principales inician la celebración con las velaciones que son tres en cada año. La primera se registra el 24 de abril y la siguiente en fecha 27 de ese mismo mes. La última y tercera velación se realiza el 1 de mayo adonde asisten la mayoría de los fieles y devotos de la Santísima Cruz.

Dejando de lado la crisis de gobernabilidad que ha caracterizado a Huancané en los últimos años, esta singular celebración inicia un par de semanas antes de la fecha jubilar con velaciones a las principales cruces; el 24 y 27 de abril y la última el primero de mayo; para luego extenderse los días posteriores con los tradicionales cacharparis.

En la tierra chiriwana, de ascendencia de la cultura Huancas, las principales cruces veneradas dentro de la ciudad de Huancané son el Tatito Grande, Tatito Díaz, Primer y Segundo Bosque, Muñapata; que sumadas a las de la zona rula hacen más de 40.   

Ese mismo día el alcalde y los tenientes gobernadores recibieron y condecoraron a las agrupaciones de sikuris procedentes de Lima, Argentina, Bolivia y otras latitudes del país y el extranjero, por ser portadores de esta  estampa altiplánica  con matices históricos, culturales y religiosos, como resultado de esa simbiosis entre catolicismo y tradición ancestral. 

En la víspera, los alferados  de las diversas cruces  realizan las misas de alba, la salva de 21 camaretazos y la bendición de candelaso cirios; que acompañados con las comparas de danzas de Sikuris, Morenada, Pulli Pulli, Chiriwanos; entre otras de la zona, expresa todo el esplendor de esta fiesta de Huancané.

Llegada la fecha jubilar, más de 40 conjuntos de sikuris se trasladan con el alba a las cumbres más alta donde veneran a sus respectivas cruces, siendo una de las principales la del cerro Pokopata, donde los alferados y acompañantes cumplen con el ritual ceremonial en retribución a la “Pachamama”. 

La plaza principal de Huancané deja ver en su máximo esplendor esta solemnidad, donde al ritmo de dulces melodías de las cañas de zampoña y bombos de sikuris acompañan en procesión a las santísimas cruces previamente bendecidas en sus apus tutelares y la misa en el templo Santiago Apóstol.

Después de la procesión, cada uno de los conjuntos de sikuris  realizan un pasacalle por las principales arterias de la ciudad para retornar a la Plaza de Armas, donde hacen la transferencia del cargo al alferado del año siguiente y luego disfrutan de una fiesta y comilona en la casa de ellos.

Cuna del Sikuri 

Sin bien el distrito de Conima, provincia de Moho, es conocido como la cuna del sikuri, es válido decir que sus orígenes son propios de la provincia de Huancané, porque antes de la modificación del mapa puneño, todas estas jurisdicciones eran parte del territorio chiriwano.

Antes de la década del 70, la agrupación de sikuris Zampoña del Titicaca era el fiel de representante de Huancané cuando en Puno, en el cerrito de cancharani,  estas comparsas realizaban verdaderos duelos musicales al ejecutar sus melodías por el mayor tiempo posible en veneración a la Virgen María de la Candelaria.

Juan Huanca Secje, es uno de los cultores del sikuri en Huancané desde cuando en su adolescencia por los años 70, en el Colegio Nacional de Varones de Huancané, le obligan dominar algún instrumento para aprobar un curso.  Paradójicamente su padre músico no fue su mentor, sino su madre que con la zampoña de su progenitor sembró en él la constancia y el amor por su cultura.

En  1979, con asesoría del abogado Juan Gil Layme, fundan la primera agrupación juvenil de Sikuris denominada Claveles Rojos. Por diferencias entre los adolescentes y personas mayores en 1981 constituyen el grupo “Los Aymaras” y tres años después Juan Huanca conforma la base en el Calo y hoy en día tienen sedes en diferentes partes del mundo como en Berlín, Alemania.

Además de los “Claveles Rojos” y los “Aymaras”, mención honrosa merecen los conjuntos de sikuris Proyecto Parihuanas, Lacustre, Kantati Ururi de Conima, Wayra Marka; ente otros, que con su cadencioso danzar  y maravillosa música de viento y caña, bombo de cuero, enaltecen esta festividad.  Esta celebración se complementa con las tradicionales alasitas.
Por: Zenaida Zea

soldado palla palla de Quebrada de Humahuaca: Tilcara y Tumbaya


Peregrinación al Ara de Punta Corral en Jujuy (Argentina).- La devoción de la Virgen de Copacana de Punta Corral tiene más de Siglo y medio de Historia. Las honras se llevan a cabo todos los años durante la Semana Santa y en la actualidad tiene como epicentro dos departamentos de la Quebrada de Humahuaca: Tilcara y Tumbaya. La Imagen de la Virgen, es semejante a la que se venera a orillas del Lago Titicaca en Copacabana – República de Bolivia.
De allí que la denominación exacta conjuga el nombre de los dos lugares: El primero “Ubica el nacimiento de la devoción (...) en Copacabana a comienzos del siglo XVI cuando el Inca Yupanqui ofreció votos a la Virgen”. (Lafon, Se. 1967: 274, 275); mientras que el segundo tiene que ver con la “Aparición de la Virgen el Abra de Estancia Vieja en Punta Corral cuando don Pablo Méndez (Campesino del lugar y primer esclavo), se dirigía por el lugar en el mes de julio de 1835” (Burgos Araoz 1991: 8)
Son dos las imágenes de la virgen de Copacabana que se veneran en la Quebrada: una de ellas desciende durante el Domingo de Ramos a Tumbaya y la otra el Miércoles Santo a Tilcara.
Miles de peregrinos concurren para la bajada tanto a Tilcara como a Tumbaya cargando en sus hombros la sagrada Imagen en grata compañía de decenas de Bandas de Sikuris
La procesión de la Virgen sale desde Punta Corral con las primeras horas del alba y llega al pueblo al final del atardecer. La mamita Virgen como la llaman los lugareños baja acompañada de por numerosas bandas de Sikuris (El “Siku” es un instrumento netamente andino y el agregado “ri” quiere decir en quechua “el que”. Entonces Sikuri significa el que toca el Siku). Además concurren a esta festividad popular turistas, mochileros, curiosos, etc. en fin cristiano y no cristiano.
Algunos estudiosos del tema registraron cifras enormes de peregrinos que concurren Punta Corral. El Cura Kogler calculó 8000 a 10000 personas que concurrieron en el año 1958. Para ese entonces, es sabido también, que la concurrencia era más bien regional En la actualidad se puede constatar que a Tumbaya concurren jujeños de los grandes centros urbanos (Capital, Palpalá, San Pedro, etc.) y también de otras provincias. Esto se debe a que con los últimos años se han intensificado las migraciones rurales en busca de una mejor calidad de vida
Hay una gran cantidad de residentes de la Quebrada dispersos por las ciudades más importantes de nuestro país. En Tilcara se produjo un hecho muy curioso en el año 1986: por tres años consecutivos concurrió a punta Corral, una banda de Sikuris integrada por residentes tilcareños en Buenos Aires. Nos podemos dar una idea de la enorme organización que requieren este tipo de “Promesas” que se hacen a la Virgen.
También los lugareños se organizan para participar de la devoción Con mucha antelación campesinos de distintas comunidades rurales preparan sus productos (carnes de cordero y de chivo, papas, chicha, etc.) para comercializar en la fiesta. También concurren al lugar vendedores ambulantes de comidas y otros enseres. Los devotos preparan sus “Promesas” entregando a la Virgen una medalla de plata en forma de corazón y de distintos miembros del cuerpo pidiendo a la “Virgencita” para que se les cure alguna enfermedad.
Esta fiesta tiene componentes religiosos que ligan creencias andinas con otro tipo de creencias venidas de Europa. En cada tramo del camino a Punta Corral se puede observar a la orilla de los caminos algunos montículos de piedra llamados “apachetas”, donde el peregrino hace un alto y se inclina agregando otra piedra más, como significando la unión al cansando de los demás. Cuando el caminante pasa al lado de estas apachetas sentirá la unión y la fuerza para continuar el camino después de haber rezado una oración.
Si concurrimos a Tilcara para la “La Bajada de la Virgen” podremos detectar con detenimiento esos componentes de lo andino: a Tilcara concurren poco más de 1000 sikuris que tocan a la misma vez, podremos ver la disposición de las apachetas a las orillas de los caminos y también conversar con quienes concurren año tras año para honrar a la imagen.
Existe el temor de quienes no cumplen con una promesa, no se teme el castigo de la Virgen sino se la honra Esto es muy diferente a la concepción occidental de los pecados. Cuando no se cumplen con los dogmas de iglesias como la Católica, sus ministros condena al eterno fuego del infierno a quienes desobedecen estos preceptos.
Para los quebradeños esta devoción es primordial en las celebraciones de la Semana Santa. Cuando la “Virgencita” llega al pueblo se siente retumbar la música de los sukuris, se levanta los pañuelos al aire y se arrojan flores de virreyna, estatíes y claveles saludando a la una imagen sagrada.

El soldado Palla Palla de Yunguyo

El Sábado de Gloria es conocido también como el Sábado de la Perfección, en el distrito de Unicachi (Yunguyo) se suele cumplir tradicionalmente con la "Noche de Pascua".
Diversos conjuntos de sicuris de la misma localidad y comunidades vecinas se concentran en la plaza principal de Unicachi hasta el amanecer del domingo, allí se acentúa el movimiento de "La rabona" dentro de la danza del Soldado Palla Palla.
Por la tradición, acompañantes de diversos distritos del país visitan Unicachi durante esta festividad de Semana Santa.
DESCRIPCIÓN. El ingeniero Marcelino Cruz es conocedor de estos temas y nos cuenta que el concurso de Soldado Palla Palla se ejecuta con zampoñas, pero lo que llama realmente la atención es el vestuario de los músicos: todos tienen atuendo militar o de policía, ya sea del Ejército, La Marina, Policía Nacional, Guardia Republicana o Policía Militar.
Cuentan que los tocadores prestaron servicio militar en algún momento de sus vidas para defender el territorio nacional en la línea de frontera.
Esta vestimenta varía de acuerdo a la edad de los participantes, los hay desde ancianos hasta niños, los de mayor edad utilizan el traje que corresponde a su época, los más jóvenes danzan con el uniforme actual del Ejército Peruano.
Los lugareños afirman que esta danza simboliza a los "recogidos" o "levados", es decir a los que fueron reclutados para desarrollar distintos tipos de actividad militar.
La costumbre se remonta a la época prehispánica, cuando los gobernantes de entonces ordenaban incorporar obligatoriamente al servicio militar a los varones de entre 16 y 25 años.
Al retornar a su lugar de origen, los "licenciados" reproducen parte de su experiencia, satirizándola y caricaturizándola.
LA DANZA. La participación de cada agregado tiene un director. Primero ingresa a la carrera el jefe de la "Tropa de Palla Pallas", adornado de acuerdo a su rango, la mayoría porta un sable antiguo, hacen gestos militares y con voz de mando anuncian la intervención de su acumulado ante el alcalde y solicita permiso para su presentación.
En este año, el alcalde José Coarita Yapuchura, fue el encargado de dar la licencia a los conjuntos, acto seguido el jefe de tropa se retira y ordena a los suyos empezar con el baile.
La primera melodía es una marcha simple, casi similar en todos los conjuntos. Al encontrarse frente al estrado principal, el jefe de tropa ordena voltear a la derecha y ejecutar el respectivo saludo, el cual es ponderado por los asistentes.
Raudamente el conjunto da inicio a su segunda melodía que es un huayño vivaz, aquí la rigidez militar se pierde completamente para dar paso a la plasticidad y a una serie de movimientos ondeantes, graciosos y exagerados.
El jefe de tropa nunca pierde el control del conjunto; es más, regenta todo tipo de desplazamiento. Esta segunda parte es la más larga y permite un amplio impulso coreográfico.
Al culminar esta melodía, el jefe de tropa, igual que al inicio, anuncia que ha terminado su participación y pide permiso para retirarse, el alcalde responde y el conjunto Palla Palla se despide, siempre con un huayño.
Personajes otras figuras que participan de las danzas son enfermeras, guerrilleros y las conocidas "rabonas".